Transcurridos sesenta años desde la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, no hay ningún país en el mundo que no haya aceptado formalmente al menos alguno de los tratados básicos de derechos humanos. Pero si los países han acordado proteger los derechos humanos ¿por qué se sigue intimidando, deteniendo, torturando e incluso matando a quienes los defienden?